Castro engaña a un colombiano traficante de piedras preciosas y huye a México en donde intentará vender las valiosas piedras. El colombiano se enterará de las intenciones de este y mandará a unos pistoleros a México.
Jacinto el tullido estuvo alejado de su pueblo por más de veinte años y escapando de la justicia por matar en legítima defensa. Un día, Jacinto recibe una carta de don Nabor, quien es la persona que le cuida su rancho.