Jacinto el tullido estuvo alejado de su pueblo por más de veinte años y escapando de la justicia por matar en legítima defensa. Un día, Jacinto recibe una carta de don Nabor, quien es la persona que le cuida su rancho.
Una serie de inexplicables asesinatos ocurren en un centro de investigación espacial y la única sobreviviente es una doctora que afirma no acordarse de nada.