Juliancito y su amigo están hartos del trato de sus papás, por lo que deciden irse a vivir a una isla y hacer creer a sus familias que están muertos para darles una lección.
A pesar de ser inocente, un vendedor ambulante cree que lo buscan por asesinato, así que se esconde entre los recolectores en el basurero de la ciudad.