La taquera callejera Nicolasa alcanza una gran popularidad y pone en peligro al restaurante de unos estudios de cine. Cuando se descubre que trae fortuna a su clientela, todos empiezan a considerarla una especie de talismán al que no deben perder la oportunidad de acudir.
Eugenia Grandet se enamora de su primo Carlos y, cuando desean formalizar su compromiso, el padre de Eugenia se opone porque sospecha que el novio solo busca su fortuna.