Al llegar a la capital, Toñita encuentra al Pingo y le da una mala noticia. Él le dice que es boxeador y ella se da cuenta de que le va mal porque vive en la miseria, hasta que le ofrecen al Pingo peleas clandestinas con buena paga.
Una familia de mujeres se ve obligada a dedicarse a juntar botes y fierros viejos por las calles. En su camino encuentran a unos chatarreros en los que se encuentra Chapino, un buscapleitos.