Se narra la historia de la transformación personal de un estudiante madrileño de 21 años y su grupo de amigos, inmaduros y desorientados, cuyas vidas están marcadas por el consumo de drogas y alcohol, así como por la atracción por la violencia.
Empujado por su espíritu idealista, Alfredo decide crear un arte más libre, hecho con el corazón, capaz de hacer que la gente se sienta viva. Su concepto del teatro empieza más allá del escenario, se traslada a pie de calle.
A Esperanza le inspira confianza sor Teresa y le cuenta toda su vida, pero, en realidad, sor Teresa no es monja, es una delincuente. Con su cómplice, piensa robarle todo a Esperanza.